Izquierda
La Sexta Noticias
El papa reclama a Europa asumir su responsabilidad en política migratoria: "Los muertos en el Mediterráneo son víctimas de decisiones tomadas y omitidas"
Los detalles El pontífice asevera que tanto la isla de Lampedusa como la de Linosa "se encuentran en un camino peligroso" y asegura que "Europa tiene la capacidad de afrontar la crisis migratoria de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración".
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León XIV afirma en Lampedusa que los migrantes muertos en el mar son víctimas de «decisiones tomadas u omitidas»
El papa, ataviado con una casulla con toques azules que evocaban las olas del mar, hizo un llamamiento a la responsabilidad de Europa
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León XIV visita Lampedusa: "Los migrantes muertos también son víctimas de decisiones omitidas"
-también ha bendecido una placa que desde este sábado nombra oficialmente al muelle en honor al Papa Francisco.
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El Papa rinde homenaje en Lampedusa a los migrantes fallecidos y agradece el recuerdo del legado de Francisco
El Papa León XIV ha visitado este sábado, 4 de julio, el campo deportivo 'Arena' de Lampedusa, en el sur de Italia, donde ha pasado la mañana en visita pastoral y se ha encontrado con los fieles durante un recorrido en el papamóvil antes de la celebración de la misa y de la última etapa en la isla, símbolo de las rutas migratorias en el Mediterráneo.
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El Papa ante la dramática costa de Lampedusa: del encuentro con migrantes a la anécdota que ha protagonizado el viento
Lampedusa es una isla en medio del Mediterráneo, situada entre las costas de Túnez, Libia y Sicilia, siempre ha sido un punto de gran valor estratégico y comercial desde la antigüedad. Ha sido escenario de guerra y de tensiones desde la época romana hasta la Guerra Fría. Con el cambio de siglo, la tensión bélica se transformó en migratoria. La isla, que pertenece a Italia y por tanto forma parte de la Unión Europea, ha sido el destino de miles de personas que buscaban un futuro mejor, que buscaban salir de la empobrecida, violenta y liberticida nación africana de la que huían, para buscar un lugar en la próspera y libre Europa.El cuento, ya lo sabemos de sobra, no es tan bonito. Los que llegan aquí, muchas veces se ven obligados a malvivir, sin oportunidades, sin que nadie les acoja, sin protección, víctimas de las mafias que se aprovechan de su desesperación. Lo peor es que ellos son los más afortunados, los que han conseguido cruzar el desierto, el mar y contarlo, muchos se han quedado por el camino, muchos permanecen en el fondo del terrible mar Mediterráneo. Precisamente las costas de Lampedusa son sinónimo de esa catástrofe. En 2013, pocos meses después de la histórica visita del Papa Francisco, en torno a 500 personas murieron tratando de perseguir el sueño de la prosperidad, apenas dos años después, otra embarcación se hundió junto a más de 700 personas. Son dos de tantísimos ejemlos. Hemos podido ver al Papa León XIV nada más aterrizar en la isla, rezando frente a esas cruces sin nombre que de una forma tan desgarradora abarrotan el cementerio de Lampedusa. El Pontífice se ha detenido especialmente ante las más pequeñas, las que rinden homenaje a los bebés y a los niños que fallecieron en el mar.Lampedusa ya no es lo que fue, el drama migratorio ha amainado en los últimos años y se ha multiplicado en otros puntos similares a la isla italiana como la isla de El Hierro en Canarias, punto más al sur de España y segundo de Europa, solo por detrás de la isla de Reunión, que pertenece a Francia, pero se encuentra en el océano Índico. Aun así, León XIV es consciente del enorme significado que han acumulado sus costas, después del cementerio, se ha dirigido a la Puerta de Europa, un monumento que simboliza precisamente la entrada al continente europeo en el punto más meridional de la isla italiana. Allí se ha encontrado con algunos migrantes y se ha detenido en el quicio de la simbólica puerta a rezar frente al mar. En ese mar se adivinaba un buque militar que hace las funciones de policía fronteriza y que puede ser un símbolo del endurecimiento de la política migratoria italiana que ha llevado a cabo la primera ministra Giorgia Meloni.El Papa ha querido acercarse aun más a la costa y se ha dirigido a una estructura ruinosa escavada en la roca frente al Mediterráneo. Al subir a la estructura, el fuerte viento se ha llevado su solideo, ese gorro blanco tan característico con el que el Papa se cubre la cabeza. El nombre lo dice todo, el soli-deo, implica que el que lo porta, tan solo se lo quita ante Dios. El Papa, por tanto, solo se lo retira en momentos muy señalados, por ejemplo en el momento de la consagración, cuando el Señor se hace presente en la forma consagrada. Simbólicamente, al retirarle el icónico atuendo papal ante la costa que simboliza el drama humanitario, el viento ha hecho presente a Dios en el escenario de la desgracia humana, un soplo de esperanza en el drama del siglo XXI.Posteriormente, el papa se ha dirigido al Muelle Favaloro, también conocido como Muelle Papa Francisco, allí ha vuelto a encontrarse con los migrantes y ha podido ver las embarcaciones naufragadas que se apilan unas sobre otras. Es escalofriante saber que, en cada una de ellas, decenas de personas se han jugado la vida por llegar a Europa.
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El Papa recuerda en Lampedusa sus palabras en Canarias: "Como dije en Tenerife, que los que vengan a esta isla se vuelvan más humanos al medirse con vuestra caridad”
El Papa León XIV ha visitado la isla de Lampedusa este sábado 4 de julio de 2026, siguiendo las huellas de su predecesor, el Papa Francisco. Durante la homilía de la misa celebrada, ha lanzado un contundente mensaje contra la indiferencia y ha hecho un llamamiento a la compasión, comparando la situación de los migrantes con la parábola del buen samaritano.El Pontífice ha afirmado que Lampedusa y Linosa se encuentran hoy en un "camino peligroso", similar al de Jerusalén a Jericó, donde miles de personas han caído "en manos de bandidos que los despojan de todo". Ha recordado que el mar se ha quedado con aquellos que no lograron llegar, pero su presencia interpela a todos. Ante esta realidad, ha subrayado que "nos hacemos próximos, nos volvemos prójimos".En su discurso, ha criticado duramente la pasividad y ha señalado que "los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas". Ha enumerado entre las causas el desinterés por el bien común, la corrupción, un sistema económico mundial que genera pobreza, el miedo y los "cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros".El Papa ha agradecido expresamente la labor de los habitantes de Lampedusa, de los voluntarios, las asociaciones como el "Forum Lampedusa Solidario", a las instituciones civiles, la Guardia Costera y a todos los que "han decidido amar juntos". Ha destacado que en la isla "se organiza el amor", un amor que nace de la compasión al ver "al hermano en el mar".Desde "este borde de Europa en el Mar Mediterráneo", el Papa ha afirmado que el fenómeno migratorio dirige una clara llamada a la sociedad europea. Ha instado a Europa a usar su "potencial único" para afrontar la crisis de modo orgánico, creando un plan estratégico de larga duración "que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes".El Papa ha recordado que la "civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización". En este sentido, ha advertido sobre la tentación de levantar un "muro invisible entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes", instando a la comunidad a tener la "audacia de pensar de modo diferente" y a no dejarse vencer por el miedo.
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