Derecha
Pedro Sánchez aguarda la decisión del juez sobre el viaje de Begoña Gómez mientras Moncloa eleva la presión
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intenta mantener una imagen de normalidad en su agenda pública mientras se encuentra a la espera de una decisión judicial clave que afecta a su esposa, Begoña Gómez. Según informa el jefe de Política de COPE, Ricardo Rodríguez, Sánchez aguarda la resolución del juez Juan Carlos Peinado sobre si autoriza a Gómez a viajar a Turquía y Reino Unido a partir de mañana.Mientras tanto, el presidente presenta este lunes un Plan Estatal de Fertilizantes, en un esfuerzo por continuar con sus compromisos al margen de las últimas polémicas judiciales, como la imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.La incertidumbre se centra en si Begoña Gómez podrá acompañar a su marido a la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara (Turquía) y, posteriormente, asistir a la graduación de su hija en Londres. A pesar de que Gómez "lleva dos años" sin participar en las citas de la Alianza Atlántica, que cuentan con una agenda paralela para los cónyuges de los mandatarios, "en esta ocasión sí había previsto aceptar la invitación".La situación ha provocado que desde La Moncloa se haya elevado el tono contra el magistrado. El Gobierno ha cargado directamente contra las medidas cautelares impuestas a Gómez, lanzando acusaciones de "desproporción, parcialidad y motivaciones ideológicas contra el juez Juan Carlos Peinado". Según la crónica, el Ejecutivo considera que el juez se ha "pasado de frenada" en sus actuaciones.Además, la valoración del juez sobre un posible riesgo de fuga de la mujer del presidente ha sido calificada por el entorno del Gobierno como algo "absurdo e impensable". La decisión final está en manos del magistrado, que debe pronunciarse en un tiempo que en Moncloa consideran "de descuento", siendo suya la última palabra sobre el viaje.Desde el Gobierno se interpreta esta situación como una oportunidad para "cohesionar a su electorado". La estrategia, según la fuente, pasa por difundir la narrativa de que existe un intento de "dilapidar como sea la imagen del propio presidente". De esta forma, se busca convertir la presión judicial en un elemento de movilización para sus bases.