6 de julio de 2026
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Economía

Volkswagen estudia un recorte de hasta 100.000 empleos y el cierre de cuatro plantas en Alemania

El Grupo Volkswagen baraja un plan de reestructuración que podría duplicar el ajuste laboral previsto, alcanzando los 100.000 puestos de trabajo, e incluye el cierre de cuatro fábricas en Alemania para recuperar rentabilidad. Se analizan opciones como repatriar producción desde China o compartir instalaciones con grupos asiáticos.

Coberturas 4 medios

El País
Izquierda Cuando Volkswagen tiembla

El plan para reducir 100.000 empleos en el mundo es una señal para Alemania y Europa ante las nuevas revoluciones industriales

El Independiente
Derecha Volkswagen plantea un recorte de 100.000 empleos y el cierre de cuatro plantas en Alemania

El Grupo Volkswagen estaría preparando una reestructuración sin precedentes que contempla recortar hasta 100.000 empleos a nivel mundial en los […]

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Las opciones chinas de Volkswagen para suavizar el recorte de 100.000 empleos

El Gobierno de Baja Sajonia, que posee un 20% del grupo, propone repatriar a Alemania modelos fabricados en China mientras la compañía analiza compartir plantas alemanas con grupos asiáticos en plena expansión en EuropaEl Grupo Volkswagen planea ampliar el recorte de plantilla hasta 100.000 empleos Volkswagen busca fórmulas para reducir el impacto social de la mayor reestructuración de su historia, que supone ampliar hasta 100.000 los recortes de empleo en todo el mundo y el cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania. El consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, tiene sobre la mesa varias opciones alternativas vinculadas con China. Se trata de la repatriación en Alemania de modelos fabricados en el país asiático y compartir plantas alemanas con fabricantes chinos en expansión en Europa. El ministro presidente de Baja Sajonia, Olaf Lies, rechazó frontalmente que el cierre de fábricas sea la solución a los problemas del fabricante alemán. “El futuro de Volkswagen no se asegurará centrando la atención en el cierre constante de más plantas o en programas de recorte de personal cada vez mayores”, afirmó en un comunicado conjunto con la viceprimera ministra del estado, Julia Willie Hamburg. Ambos dirigentes dejaron claro que el estado utilizará su peso accionarial para frenar cualquier decisión que implique clausurar instalaciones productivas. “Baja Sajonia no aceptará ninguna medida que considere el cierre de plantas como una supuesta solución fácil o que ponga en tela de juicio el probado sistema de cogestión”, señalaron. Repatriar modelos desde China La propuesta más novedosa de Lies pasa por invertir parcialmente la estrategia seguida por Volkswagen durante las últimas décadas. En lugar de trasladar producción desde Europa hacia China, el dirigente socialdemócrata plantea traer de vuelta parte de esa fabricación para aumentar la utilización de las plantas alemanas. Sin embargo, no evalúa el impacto de los aranceles y los costes logísticos de vender coches europeos en China. “Si fabricáramos aquí los vehículos que actualmente producimos en China, podríamos estabilizar la utilización de la capacidad de nuestras plantas”, defendió en una entrevista con la agencia DPA. Según explicó, esa decisión permitiría no solo mantener el empleo, sino también reforzar las actividades de desarrollo e innovación en Alemania. La iniciativa cobra especial relevancia porque Baja Sajonia alberga la sede mundial del grupo y cinco de las seis grandes plantas de ensamblaje de Volkswagen en el oeste del país, lo que convierte al gobierno regional en uno de los principales interesados en evitar cierres. La propuesta de Baja Sajonia choca frontalmente con las últimas decisiones de Oliver Blume. El grupo Volkswagen ha anunciado “su mayor ofensiva de productos hasta la fecha en China y para China” con 20 nuevos modelos electrificados en 2026 y hasta 50 vehículos para 2030. Para llevar a cabo esa estrategia, el grupo alemán se ha aliado con fabricantes chinos como SAIC y Xpeng para lanzar modelos nuevos que incluyen el Unyx o9, Aura T6, Jetta X o Audi E7X que se suman a otros vehículos que ya se fabrican en China e incluso se exportan a Europa, como el Cupra Tavascan y el VW ID.5. Compartir fábricas con grupos chinos La otra vía que estudiaba el grupo pasa por aprovechar el creciente interés de fabricantes chinos por producir en Europa. Blume trabaja desde hace meses en distintas fórmulas para reducir costes y mejorar la rentabilidad de instalaciones que hoy funcionan muy por debajo de su capacidad. Entre ellas figura la posibilidad de que compañías chinas fabriquen vehículos en plantas de Volkswagen, aprovechando la infraestructura existente en lugar de construir nuevas factorías. Es lo mismo que ya están haciendo algunas marcas en Europa. Esta opción ya no encuentra un rechazo frontal por parte del poderoso sindicato alemán IG Metall. La organización considera que cualquier proyecto deberá analizarse “caso por caso”, siempre que complemente la estrategia industrial de Volkswagen y no sustituya inversiones o nuevos modelos previstos por el grupo. También varios responsables políticos alemanes han mostrado su respaldo a esta posibilidad. El ministro de Economía del estado de Sajonia, Dirk Panter, considera que la planta de Zwickau podría convertirse en candidata para una colaboración con fabricantes chinos. “Es mejor seguir desarrollando la experiencia industrial de Volkswagen en Sajonia y asegurar la producción que librar una batalla perdida y perder la creación de valor”, afirmó. A su juicio, China representa “una oportunidad para Zwickau” en un momento en el que la planta opera por debajo de su capacidad. Precisamente, la factoría de Zwickau es una de las amenazadas de cierre. El Gobierno regional incluso apunta a que estas colaboraciones podrían apoyarse en las empresas conjuntas que Volkswagen mantiene desde hace décadas en China, especialmente con el fabricante estatal SAIC. Una reestructuración histórica Las alternativas llegan en un momento especialmente delicado para el fabricante alemán. Diversas informaciones publicadas en Alemania apuntan a que Volkswagen estudia duplicar el alcance de su programa de ajuste y elevar hasta 100.000 el número de empleos afectados en todo el mundo, frente a los 50.000 puestos inicialmente pactados con los sindicatos alemanes a finales de 2024. La presión responde al deterioro del negocio en prácticamente todos sus mercados, especialmente en China. La competencia de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, los aranceles estadounidenses, la debilidad de la demanda europea y el descenso de la rentabilidad han llevado al grupo a revisar en profundidad su estructura de costes. De forma paralela, el equipo de Blume lucha para intentar frenar el desplome del valor de las acciones en la bolsa, que este lunes han agravado la caída acumulada del 32% desde enero. Uno de los casos más significativos de los apuros del grupo es Porsche, cuya crisis está obligando a replantear incluso la ubicación de algunos modelos. La marca de lujo estudia devolver a Leipzig la producción del SUV Cayenne, actualmente prevista en la planta eslovaca de Bratislava, aunque la operación estaría condicionada a un acuerdo salarial con los trabajadores alemanes para acercar los costes de producción a los del país centroeuropeo. Las dificultades son especialmente visibles tras el desplome del beneficio operativo de Porsche en 2025 y la fuerte caída de sus ventas en China, uno de sus mercados estratégicos.

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El Grupo Volkswagen planea ampliar el recorte de plantilla hasta 100.000 empleos

El consejo de administración estudiará un plan que supone doblar el ajuste laboral previsto de 50.000 puestos de trabajo y el cierre de cuatro factorías en Alemania con el fin de recuperar rentabilidad perdidaEl sector del automóvil confía en las inversiones chinas para renovar el 'milagro' español El Grupo Volkswagen estudia dar una nueva vuelta de tuerca a su plan de ahorro con una reestructuración sin precedentes que podría elevar hasta 100.000 los empleos afectados en todo el mundo y contemplar el cierre de cuatro fábricas en Alemania. El ajuste duplicaría los 50.000 puestos cuya eliminación ya había sido pactada con los sindicatos hasta 2030 y supondría uno de los mayores programas de reducción de plantilla de la historia de la industria del automóvil. Según han adelantado la revista alemana Manager Magazin y han confirmado posteriormente Financial Times y Bloomberg citando fuentes conocedoras del proceso, el consejo de supervisión del fabricante analizará el próximo 9 de julio un plan impulsado por el consejero delegado, Oliver Blume, para acelerar la reducción de costes ante el deterioro del negocio en China, el impacto de los aranceles y la caída de la rentabilidad por las grandes inversiones en la transición al vehículo eléctrico. La propuesta contempla el cese de la producción en cuatro plantas alemanas: las fábricas de Volkswagen en Hannover, Zwickau y Emden, además de la planta de Audi en Neckarsulm. Solo estas instalaciones emplean a más de 45.000 trabajadores, que se sumarían a los 50.000 puestos cuya supresión ya fue acordada con el sindicato IG Metall a finales de 2024. Con una plantilla global de 667.164 trabajadores al cierre de 2025, de los que cerca del 43% se concentran en Alemania, el recorte supondría eliminar prácticamente uno de cada seis empleos del grupo. Menos inversiones y una reorganización del grupo La ofensiva de ahorro no se limitaría al empleo. Según las informaciones publicadas en Alemania, Volkswagen también estudia reducir alrededor de un 15% las inversiones previstas para el periodo 2026-2030, hasta situarlas ligeramente por encima de los 130.000 millones de euros. Además, Blume y el director financiero, Arno Antlitz, plantean una reorganización de gran calado del grupo que incluiría separar la marca Volkswagen y el negocio de recambios en entidades diferenciadas, dentro de un proceso para simplificar la estructura corporativa y mejorar la rentabilidad. El fabricante alemán evitó confirmar el contenido de los documentos que serán analizados por el consejo de supervisión. “Todo el grupo, incluidas sus marcas y filiales, debe experimentar un cambio profundo”, señaló un portavoz, que rechazó comentar documentos internos antes de que concluyan los órganos de gobierno de la compañía. La oposición de sindicatos y Baja Sajonia La respuesta de los representantes de los trabajadores fue inmediata. El comité de empresa y el sindicato IG Metall anunciaron que combatirán cualquier intento de cerrar fábricas o ampliar los despidos. “Si esos planes siguen adelante, haremos todo lo que esté en nuestras manos para impedirlo”, señalaron en un comunicado conjunto la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, la líder de IG Metall, Christiane Benner, y el responsable sindical en Baja Sajonia, Thorsten Groeger. La oposición sindical adquiere especial relevancia porque el estado federado de Baja Sajonia mantiene una participación significativa en el capital de Volkswagen y dispone de capacidad para influir en las grandes decisiones estratégicas del fabricante. La dirección de Volkswagen justifica la necesidad de profundizar en el ajuste por el deterioro de su posición competitiva, especialmente en China, donde durante años fue el fabricante líder del mercado obteniendo importantes beneficios que compensaban el negocio en Europa. Durante la última junta general de accionistas, Blume ya advirtió de la gravedad de la situación. “Nunca antes el nivel de riesgo había sido tan elevado”, afirmó, al defender la necesidad de acelerar la transformación del grupo. Sin impacto previsto en Seat Aunque el plan se centra en las operaciones alemanas, las informaciones han vuelto a suscitar dudas sobre sus posibles consecuencias para las filiales del grupo. El consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, aseguró recientemente que la compañía no contempla ningún ajuste de plantilla en España. Tras mantener estable el empleo durante 2025, la estrategia de la filial española pasa por mejorar la rentabilidad mediante un estricto control de costes, la reducción de inversiones una vez concluida la transformación de Martorell para fabricar vehículos eléctricos y el impulso comercial del nuevo Cupra Raval. Seat ya ejecutó en 2022 un ajuste no traumático de 2.130 empleos mediante prejubilaciones y amortización de puestos vacantes por jubilación o renuncias para adaptar su estructura a la electrificación.

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