Miles de manifestantes se congregaron en las calles de Madrid para defender la educación pública, en una movilización que precede a la huelga indefinida convocada para el 14 de octubre. Las reclamaciones se centran en la regularización de las horas lectivas, subidas salariales y bajada de ratios. La Delegación del Gobierno cifró la asistencia en alrededor de 10.000 personas, mientras los organizadores elevaron esa cifra a cerca de 20.000.
El Ayuntamiento de Madrid ha acusado a la Delegación del Gobierno de dejación de funciones y ha exigido el desalojo de la acampada instalada en la Puerta del Sol tras la manifestación por la vivienda del sábado. El Consistorio mostró su indignación y pidió restablecer la normalidad, mientras la Delegación indica que no ha recibido una comunicación oficial de desalojo.
El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha advertido al Gobierno que el futuro real decreto-ley de vivienda debe centrarse en frenar los desahucios de fondos buitre y no incluir medidas que criminalicen al pequeño propietario. La formación independentista condiciona así su voto al contenido del texto, rechazando mezclarlo con otras cuestiones y evitando pronunciarse sobre propuestas como la expropiación de pisos o los contratos indefinidos.
El Partido Popular ha criticado duramente al Gobierno por su gestión en materia de vivienda, acusando al presidente Sánchez de intentar resolver en pocos días los problemas generados durante su mandato. Señalan que solo se han construido 500 de las 184.000 viviendas prometidas y califican el nuevo decreto como una medida de propaganda electoral.
El Sindicato de Inquilinas continúa con la acampada en la Puerta del Sol de Madrid y exige que el decreto de vivienda que el Gobierno prevé aprobar en el Consejo de Ministros incluya contratos de alquiler indefinidos. La protesta se produce tras la filtración de un borrador que no contempla esta medida, y los manifestantes estudian la letra pequeña mientras valoran si extender las movilizaciones a otras ciudades.